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¡Mi mamá ha escrito una novela!

Buenos días,

Hace días que no nos pasamos por aquí, y la razón ha sido que mi mamá ha escrito y publicado su primera novela. Estos últimos días, además de haber disfrutado de nuestra merecidas vacaciones de Navidad, hemos estado revisando los libros, enviando los primeros libros a sus destinatari@s, recopilando información, presentándolos por las redes sociales, etc… Y hoy, mamá quiere explicaros cómo surgió la idea de escribir su  libro IMPULSO, Dulce Locura.

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Soy Míriam Perálvarez y no sé cuánto tiempo hará ni dónde escuché el mito de: todo hombre, en la vida, tiene que escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. Pues yo tuve mi primer hijo en noviembre de 2014, y quise escribir mi propio libro, porque siempre me ha gustado escribir y más aún, compartir conocimiento y buenas ideas. Por este motivo, este libro, además de ser una historia, incluye trece recetas dulces (ya sabéis mi gran afición a la repostería 😛 ) y la receta de la felicidad, porque desde que empecé mi tesis en 2013, he estudiado mucho sobre las emociones, la inteligencia emocional, etc.. Aspectos que creo que son muy importantes en nuestra vida. Así, que solo me queda plantar un árbol 🙂

Ahora que ya os he explicado mi principal motivo de escribir, os explicaré de dónde he sacado el tiempo para hacerlo. Muchos me preguntáis cómo lo he hecho si tengo un hijo pequeño. Pues os diré, primero de todo, que querer es poder. Y fácil no es, pero si te marcas una rutina y haces las cosas con pasión, se puede. Cuando Lucas dormía por las tardes, me dejaba un par de horas para mí. Era mi momento. Me hacía un buen café calentito, encendía mi ordenador, y me ponía a pensar y a dejar volar mi imaginación. Muchas ideas de esta novela han surgido de mis propias experiencias, muchas otras son pura inventiva para atrapar y cautivar al lector. También tengo que decir, que no es algo fácil (tampoco es difícil, quizás la palabra es perseverancia) porque el camino para ser autor y publicar tu novela tiene muchos desvíos, baches y caminos sin salida. Primero me tuve que informar muy bien de las diferentes opciones que hay, y finalmente opté por la autopublicación, es decir, contacté con una editorial que te maqueta y envía los libros, y tú, además de ser autor, tienes que hacer de editor y comercial, y vender por tu cuenta los libros si quieres que el beneficio sea íntegro para ti. Opté por esta opción porque es bastante difícil que grandes y prestigiosas editoriales opten por ti con la gran cantidad de manuscritos que reciben diariamente. Y yo no quería esperar, quería ver mi sueño hecho realidad pronto, y quería además, gestionar todo este proceso yo misma. El tiempo dirá si acabaré incorporando a algún intermediario de por medio para la distribución de mi novela, pero, ahora mismo, disfruto yo misma enseñando y vendiendo mi trabajo. ¿Veis como era algo un poco lioso? Pero si lo haces a gusto, se lleva genial 🙂  Además, disfruto preparando cada pedido, lo dedico con el corazón, es un trabajo genial, único y bonito.

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Y ahora os hablaré un poco más de la historia, pero antes, dejadme que os enseñe la sinopsis:

2018-01-10 11_16_30-Míriam💍Alberto❤Lucas=👪 (@miriam_peralvarez) • Fotos y vídeos de Instagram

La protagonista es Marian, una chica corriente como cualquier otra, pero conoce muy bien sus sentimientos y lucha por ellos. A veces, es algo impulsiva y su parte más emocional hace que tome unas decisiones en vez de otras. Lo que no espera, es recibir un mensaje inesperado y anónimo que pondrá su vida en peligro. ¿Quieres saber más? Pues no lo dudes, contacta conmigo 🙂 Puedes hacerlo o a través de las redes sociales, o al email: peralvarez_89@hotmail.com

Si no lo sabías aún, estoy de sorteo de dos ejemplares de mi novela por Instagram :D, puedes acceder en este link:

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⭐⭐⭐⭐SORTEO⭐⭐⭐⭐ EDITO 12/1/18 a las 10:07: SORTEO CERRADO!!!!!!!!!!!! Gracias a todos por participar, en breve, publico nombre de los dos ganadores,SUERTEEEEEE!!!!! EDITO 12/1/18 a las 12:54: las ganadoras son: @lourdes_sanmo y @mireia_biel20 ENHORABUENA!!!!!!! ⭐Para celebrar que esta noche vienen los Reyes Magos, voy a sortear 2 ejemplares de mi novela IMPULSO, Dulce Locura, firmada por mí y con marcapáginas. . Para participar tienes que seguir estos 3 pasos: 1. Ser seguidor de mi página @miriam_peralvarez 2. Dar like en esta imagen 3.Invitar a tres amigos a los que le gustaría leer esta novela. Puedes participar todas las veces que quieras, cada comentario es una participación. Sorteo válido para España, Islas Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Envío ordinario incluido. No válidas cuentas de spam ni cuentas de sorteos. Se publicará el nombre del ganador en esta misma foto el viernes 12 y se mandará el lunes 15 de enero. MUCHA SUERTE Y FELIZ NOCHE DE REYES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!❤ #miriam_peralvarez #impulso #impulsodulcelocura #sorteo #sorteonovela #sorteolibro #leermola #leeresguay #leeressexy #lectura #novela #novelaimpulso #libro #libros #lectores #editorial #circulorojo #book #books #enjoy #love #leeresmipasion #autora #mamalee #mum #mumlife #sorteomolon #suerte #good #happy

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Y si queréis saber más sobre el mito del que os hablaba, podéis ver más aquí:

http://piojo.cl/2015/03/el-mito-de-plantar-un-arbol-escribir-un-libro-y-tener-un-hijo/

http://antesdmorir.bligoo.com/escribir-un-libro-plantar-un-arbol-y-tener-un-hijo#.WlXji3lG2Uk

Gracias por leerme y compartir conmigo mi sueño,

Un saludo,

mamitengounblog.

El tiempo es el único culpable…

Buenos días!!!

Después de unos días de vacaciones, de disfrutar de la Semana Santa y de descanso, estoy otra vez por aquí. En la entrada de hoy, comparto un texto que he encontrado por el ordenador, escrito por mi mamá y que espero que os guste…

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El tiempo es el único culpable…

La mujer A es una chica de unos veinte años, ambiciosa, con ganas de vivir la vida. La mujer B tiene unos pocos años más y también está llena de vitalidad. Podrían ser iguales pero hay una cosa que las diferencia, la mujer B es mamá.

La mujer A no utiliza agenda, tiene una memoria privilegiada y es capaz de acordarse de todo. La mujer B sí tiene que utilizar agenda, y aún teniéndola, se le olvidan muchas de las cosas que tiene que hacer. Desde que es mamá, su memoria ha cambiado y a veces, hace cosas raras como meter una taza en la lavadora o guardar el mando de la tele en la nevera.

En el bolso de la mujer A encuentras una cartera, el móvil, maquillaje, unos pañuelos y las llaves. La mujer B ha tenido que sustituir su bolso por una mochila grande, porque no le cabe todo lo que necesita: pañales, toallitas, un tentempié, una muda de recambio, un juguete, el chupete, la botella de agua, tiritas, pomada para golpes,… y aun así, siempre se le olvida algo.

La mujer A es puntual, siempre. En cambio, la mujer B aunque lo intenta, no lo es. Aunque se levante una hora antes para no hacer tarde, siempre hay algún imprevisto de última hora: su hijo se hace caca antes de salir, se vomita encima y hay que cambiarlo o simplemente el tiempo corre más de lo que ella espera.

La mujer A tiene todo el día en la cabeza la canción de moda, la que ponen en radios y discotecas. En cambio, la mujer B tararea todo el día los cinco lobitos, las ruedas del autobús o el patio de mi casa.

La mujer A cuando va de compras vuelve con cinco bolsas de llenas de ropa para ella. Igual, con suerte, le compra algo a su novio o a su madre. La mujer B, por otro lado, primero mira para su bebé, le compra de todo y si aún le queda tiempo, entonces se mira alguna camiseta o pantalón para ella.

Ambas mujeres esperan con ilusión el sábado noche pero tienen distintos planes. La mujer A se tira una hora para bañarse y ponerse sus cremas. Se viste, se maquilla y se perfuma para estar lista para ir a cenar y de fiesta con los amigos. La mujer B se ducha en unos minutos, se pone el pijama, acuesta al niño y se tira al sofá con su pareja mientras cenan unas pizzas y ven su serie preferida.

La mujer A ha empezado a hacer dieta y ejercicio para cuidarse y estar en forma. En cambio, la mujer B le preocupa más la correcta introducción de los alimentos de su hijo y que éste crezca sano comiendo de todo. Para eso, ha aprendido a hacer croquetas y hamburguesas de verduras, galletas integrales y batidos de frutas, cosas que nunca antes había preparado porque con una ensalada y unos filetes de pollo ya estaba servida.

La mujer A duerme en una cama grande, bien arropada durante toda la noche y del tirón. La mujer B duerme en una cama similar a la mujer B pero prefiere darle el edredón a su hijo si lo ve destapado y no le importa levantarse a por agua, a acompañarlo a hacer pis o simplemente comprobar que está bien. Ya nunca duerme del tirón pero la noche que sólo se despierta una vez, se levanta la mar de contenta.

La mujer A coge un resfriado dos o tres veces al año, en cambio, la mujer B, cada vez que su hijo se pone malo, se pone enferma y lo coge mucho más fuerte que su hijo, sea un resfriado, una gastroenteritis o una conjuntivitis. Es algo como una especie de “solidarización enfermiza con tu hijo”.

Cuando la mujer A vuelve de trabajar, va pensando si quedará con alguna amiga para tomar algo o se irá directamente a casa a cenar y a leer un libro. La mujer B mientras regresa a casa sólo piensa en una cosa y es que está deseando ver a su hijo, abrazarlo y comérselo a besos.

Y eso no quiere decir que siempre tenga que ser así. Por ejemplo, la mujer B también le gusta salir de vez en cuando, tener tiempo para ella y hacer alguna actividad a solas, pero aunque lo haga, su prioridad sigue siendo su hijo, nunca se lo podrá sacar de la cabeza, siempre estará pensando si estará bien, si habrá merendado o se estará portando bien.

Y aunque estén llenas de diferencias son iguales. Las dos tienen sueños, ilusiones y luchan día a día para ser felices y que la gente que le importa también lo sea. Lo único, que el tiempo cambia prioridades y gustos, pero ni una es más feliz que la otra, ni tiene más suerte o es más privilegiada, sólo que el paso de los años nos cambia a todos, nos hace madurar, nos hace tener otros objetivos e ilusiones.

En este ejemplo, ambas mujeres soy yo, la mujer A con 20 años y la B con 27. En ambas etapas de mi vida he sido muy feliz, sólo que el tiempo es el único culpable, queriéndote cambiar pero siempre a mejor, para que vivas muchas experiencias, ames con todo tu corazón, conozcas el amor verdadero de tener un hijo y crezcas como persona para dar siempre lo mejor de ti. No todas las personas necesitan ser padres, en nuestro caso, queríamos serlo para seguir dando amor, enseñar nuestros valores a una personita, crecer personalmente y conocer la felicidad de ser padres.

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Un saludo,

Lucas.

Sólo estoy jugando

Hola,

el año pasado mi mamá conoció este bonito texto de Anita Wadley y este año se ha vuelto a encontrar con él, por eso, queremos compartirlo contigo. Esperamos que te guste.

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“SÓLO ESTOY JUGANDO”
Cuando estoy en la habitación construyendo con los bloques y los encajes,
por favor no digas sólo “estoy Jugando”.
Ya que, ves, estoy aprendiendo mientras juego sobre equilibrio.
Puedo ser un arquitecto algún día.

Cuando me estoy disfrazando, poniendo la mesa,
preocupándome por las muñecas,
no pienses que sólo “estoy Jugando”.
Puedo ser una madre o un padre algún día.

Cuando me ves hasta los codos de pintura,
o pintando con un pincel, o haciendo barro,
por favor no me dejes sentir: “Sólo está jugando”.
Ya que, ves, estoy aprendiendo mientras juego.
Podría ser un maestro algún día.

Cuando me veas animado en un rompecabezas,
por favor no pienses que malgasto el tiempo en el “juego”,
piensa, que estoy aprendiendo mientras juego.
Estoy aprendiendo a solucionar problemas y concentrarme.
Puedo ser un empresario algún día.

Cuando me ves cocinando o probando comidas,
por favor no pienses que porque lo disfruto, es “Sólo un juego.”
Estoy aprendiendo a seguir recetas y ver diferencias.
Puedo ser un cocinero algún día.

Cuando me ves aprendiendo a saltar, a dirigir y mover mi cuerpo,
por favor no digas que sólo “estoy Jugando”.
Ya que, ves, estoy aprendiendo mientras juego.
Estoy aprendiendo cómo trabaja mi cuerpo.
Puedo ser un doctor, enfermera, enfermero, o atleta algún día.

Cuando me preguntes lo que he hecho en la escuela hoy,
y te diga, “yo sólo he jugado”.
Por favor no me malentiendas.
Ya que, ves, estoy aprendiendo mientras juego.
Estoy aprendiendo a disfrutar y tener éxito en mi trabajo.
Me estoy preparando para el mañana.
Hoy, soy un niño y mi trabajo es el juego.

Anita Wadley

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Por favor, déjanos jugar y experimentar, no nos critiques si lo hacemos mal, igual simplemente estamos creando o buscando una manera diferente de hacerlo. Deja que nos expresemos mediante el juego, que aprendamos mientras nos lo pasamos en grande. Recuerda que somos niños, que necesitamos jugar para aprender y que eso no va a ser eterno. Si ves que algo me gusta mucho, poténcialo para que desarrolle todo mi potencial aunque no sea lo que más te guste a ti. No me prives de jugar con muñecas porque sea niño o a jugar con herramientas si soy niña, en un futuro seré padre o madre, y las habilidades que aprendo mediante el juego, me serán de gran ayuda en mi futuro. Gracias.

¡Pues lo dicho, a jugar mucho!

Un saludo,

Lucas.

 

Paciencia mamá*

Paciencia mamá.

Este texto va para ti, mamá, que siempre vas corriendo a todas partes y con mil cosas en la cabeza, preocupada y angustiada, sin disfrutar de la vida, sin saborearla.

Paciencia mamá, la necesitarás cuando la gente se meta en nuestras vidas y te quieran volver loca. No les hagas caso, haz oídos sordos y sigue tu instinto porque lo harás muy bien. No dejes que te saquen de tus casillas, simplemente asiente pero haz lo que veas que es mejor para los dos.

Paciencia mamá, cuando lloro no es por gusto, es porque me pasa algo. Igual tú piensas que aunque haya comido y dormido ya tengo que estar bien, pero quizás me faltan mimos o necesito estar contigo. Deja lo que estés haciendo, nada es más importante que estar juntos. Los platos puedes fregarlos más tardes y el polvo se puede quitar después. Pero yo no seré niño para siempre, creceré y el tiempo hará que mi infancia se esfume. Así que disfrútala al máximo, mamá.

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Paciencia mamá, no quieras alterar mis ritmos y me hagas mayor antes de tiempo. No quieras que deje el pañal cuando no estoy preparado o quieras que ande cuando tú quieras. Ten paciencia y no te agobies, todo llega. Yo no conozco a nadie de veinte años que no haya aprendido a andar ni que lleve pañal. Paciencia, respétame y acompáñame en este camino lleno de retos y aprendizajes.

Paciencia mamá, sé que a final del día estamos todos un poco cansados y a veces, yo estoy irritable y no siempre obedezco lo que me dices. Si me dices que me ponga el pijama a veces me lo tomo a mal o cuando dices de sentarnos a comer yo quiero seguir jugando. No me grites, escúchame y lleguemos a una solución en la que no tengamos que alterarnos ni perder la paciencia. 

Paciencia mamá, para todo. Verás que serás más feliz si te lo tomas todo de otra manera, sin prisas y sin reloj. Sustituye un soplido o un grito por un beso o por un abrazo. Los dos seremos más felices, la prisa se esfumará y podremos disfrutar del momento. Cuando me digas que recoja, no esperes que lo haga corriendo como tú esperas, ¿me ayudas y cantamos juntos una canción que acabará con un abrazo fuerte? O cuando vayamos al colegio y yo vaya detrás de ti porque tengo un ritmo más lento ¿por qué no me das la mano y jugamos al juego de “qué podemos encontrar en un supermercado/en una granja/….? Verás que me animo y lo pasaremos mucho mejor que si vamos o hacemos las cosas de morros y enfadados. Recuerda que el tiempo vuela, que pasa muy rápido y que cuando te des cuenta, ya no seré el niño que era. Así que estemos siempre felices, démonos muchos besos (¡¡que son gratis!!) y los abrazos que nunca falten, por favor.

Paciencia mamá, ¿sabes lo que ayuda mucho? Salir de la rutina, hacer cosas diferentes y nuevas. ¿Por qué en vez de salir al parque como cada tarde, nos vamos a dar un paseo por la playa? ¿Por qué en vez de quedarnos en casa, salimos a merendar a la cafetería que han abierto nueva? Podemos hacer muchas cosas juntos que son muy divertidas, recuerda que lo que tienes por hacer no es tan importante como estar conmigo. Ya cocinaremos luego, ya pondremos la lavadora mañana, pero ahora, disfruta de mí porque te quiero, mamá.

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*mamá se puede sustituir por papá, por abuelo, por abuela, por tía, por marido, por esposa, por alguien a la que quieras. Ten paciencia, empatía y ama con todo tu corazón.

Lucas.

 

 

Asúmelo, mamá

Esta tarde te hablo a ti mamá, quiero que me escuches por favor.

Asúmelo, no soy un robot ni una máquina que obedece órdenes.

Asume que soy un niño, que todavía no tengo tu experiencia, que tengo aprender de mis errores y no hacerte caso porque tú lo digas.

Asúmelo, mamá, cuando tú quieres que algo vaya bien, puede ser que yo lo estropeé, pero no es culpa mía, soy así, soy un niño.

Asume también que estoy aprendiendo y soy nuevo en todo. Sé que tú ya sabes cómo se abre una puerta o como se apaga un ordenador, pero yo no, y quiero hacerlo yo, sin prisa.

Asume que yo no tengo la prisa que tienes tú. Tú necesitas tener la habitación ordenada justo cuando lo acabo de desordenar todo porque estoy jugando, yo no. A mí no me importa recoger, pero lo haré cuando yo quiera porque no tengo prisa mamá.

Y reconoce que a veces todo esto te supera y te enfadas. Y sé que lo sabes, pero el día a día, el estrés o no sé qué es lo que tenéis los mayores en la cabeza os supera y os enfadáis, y a veces demasiado. Recordar que somos niños, que nos gusta experimentar, que no tenemos un piloto automático y que lo que quieres hacer ahora se puede hacer más tarde.

Reconoce que el otro día te enfadaste un poco conmigo y te pido perdón, pero a mí no me apetecía hacer aquellas fotos allí, en ese momento. Tú habías preparado una tarta muy rica, fuiste a comprar una vela muy chula, habías ido a buscar unos juguetes muy chulos para decorar el pastel y me habías puesto muy guapo, con mi gomina y todo. Pero yo no quise hacerme aquellas fotos. Para tí era muy importante, sé que querías hacerme las fotos de los dos años, pero como bien te  he dicho antes, no soy un robot, tengo mis sentimientos, mi carácter y mi forma de ser y sabes que cuando digo no, es no. Aunque me prometas que iremos a ver al “abu” o me pongas mi canción favorita, no es NO.

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Pero aun así, te pido perdón con la condición de que asumas que soy un niño y estoy aprendiendo.

Gracias mamá.

Lucas.